Divorcio en Argentina, pasos, tiempo y qué pasa con los bienes

Tomar la decisión de divorciarse es difícil. Sin embargo, el proceso legal que sigue después no tiene por qué serlo también. A pesar de esto, muchas personas llegan a una consulta jurídica con dudas básicas sin resolver: ¿hay que demostrar culpa? ¿Cuánto tarda? ¿Qué pasa con la casa, con los hijos, con las deudas?

En este artículo intentaremos explicar de manera sencilla cómo funciona el divorcio en Argentina hoy.

Lo primero que hay que saber: en Argentina no hace falta demostrar nada

Desde la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación en 2015, Argentina tiene un sistema de divorcio incausado. Eso significa que no es necesario alegar ni probar ninguna causa —infidelidad, abandono, maltrato— para obtener el divorcio. Alcanza con que una de las partes lo pida.

Este cambio fue fundamental. Antes, los divorcios podían convertirse en procesos largos y desgastantes, donde cada parte intentaba probar la culpa de la otra. Hoy eso ya no existe. El divorcio se concede siempre que se solicite, sin importar el motivo.

Dos caminos: mutuo acuerdo o unilateral

Divorcio de mutuo acuerdo

Es la vía más rápida y menos costosa. Ambas partes se presentan juntas ante el juez con un convenio regulador: un documento que establece cómo se van a resolver los temas pendientes. Ese convenio debe incluir, según corresponda:

  • La distribución de los bienes gananciales
  • Los acuerdos sobre alimentos (para los hijos y, si correspondiera, entre los cónyuges)
  • Con quién van a vivir los hijos y cómo se organiza el régimen de visitas
  • El uso de la vivienda familiar

Una vez presentado el convenio, el juez puede homologarlo —es decir, darle validez legal— en un plazo que, en la práctica, puede ir de pocas semanas a algunos meses, dependiendo del juzgado y de la complejidad del caso.

Divorcio unilateral

Si una de las partes no quiere divorciarse o no hay acuerdo, la otra puede igualmente iniciar el proceso de forma unilateral. En este caso no se necesita el consentimiento del otro cónyuge. Lo que sí va a tener que resolverse —ya sea por acuerdo posterior o por decisión del juez— son los mismos temas del convenio regulador: bienes, hijos, alimentos, vivienda.

Este camino suele ser más largo, porque los desacuerdos se dirimen ante el juez. Pero la posibilidad de divorciarse no está condicionada a que la otra parte esté de acuerdo.

¿Cuánto tarda un divorcio?

Depende principalmente de dos factores: si hay acuerdo entre las partes y qué tan complejos son los temas a resolver.

Un divorcio de mutuo acuerdo con un convenio claro y sin conflictos puede resolverse en uno a tres meses. Si hay desacuerdos sobre bienes, alimentos o la situación de los hijos, el proceso puede extenderse considerablemente.

No existe en Argentina un período mínimo de separación obligatorio antes de pedir el divorcio. Se puede solicitar en cualquier momento, incluso al día siguiente del matrimonio.

¿Qué pasa con los bienes?

Este es el punto que más preguntas genera. La respuesta depende del régimen patrimonial que haya regido el matrimonio.

Régimen de comunidad (el más común)

Salvo que al casarse hayan elegido otra opción, los cónyuges están bajo el régimen de comunidad de ganancias. Esto significa que los bienes adquiridos durante el matrimonio —inmuebles, vehículos, ahorros, inversiones— se consideran gananciales y, al divorciarse, se dividen en partes iguales.

Los bienes propios —los que cada uno tenía antes de casarse o los que recibió por herencia o donación durante el matrimonio— no entran en esa división y le pertenecen a quien los tenía. Este último punto conecta directamente con el derecho sucesorio: si querés entender mejor cómo funcionan las herencias y donaciones, te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre qué es una sucesión y cuándo hay que iniciarla.

Régimen de separación de bienes

Desde 2015, las parejas pueden optar por este régimen al momento de casarse o durante el matrimonio, mediante escritura pública. En este caso, cada uno conserva la propiedad exclusiva de los bienes que adquirió a su nombre, sin división al divorciarse.

¿Y la casa donde viven?

Si hay hijos menores, el juez puede otorgar el uso de la vivienda familiar al cónyuge que tenga la guarda. Eso no modifica la titularidad del inmueble, pero sí puede limitar temporalmente la posibilidad de venderlo o disponerlo libremente.

¿Qué pasa con los hijos?

El divorcio no afecta la responsabilidad parental: ambos padres siguen siendo responsables de sus hijos, independientemente de quién tenga la guarda.

En Argentina se prioriza la coparentalidad: la idea de que los hijos mantengan vínculos activos con ambos progenitores. El convenio regulador debe establecer con quién van a vivir los hijos habitualmente y cómo se organiza el tiempo con el otro progenitor.

 Los alimentos para los hijos son obligatorios y deben fijarse en función de las necesidades del niño y las posibilidades económicas de cada progenitor. Podés consultar más sobre este tema en el portal Argentina.gob.ar.

¿Y los alimentos entre cónyuges?

La obligación alimentaria entre cónyuges no es automática tras el divorcio. Para que exista, debe solicitarse y acreditarse una situación de necesidad. El juez evalúa cada caso teniendo en cuenta factores como la dedicación al hogar durante el matrimonio, la edad, la salud y las posibilidades de inserción laboral de quien lo solicita.

En resumen

El divorcio en Argentina es hoy un proceso más accesible de lo que muchos creen. No requiere demostrar culpa, no necesita el acuerdo de ambas partes para iniciarse y puede resolverse en plazos razonables si hay buena predisposición para llegar a acuerdos.

Lo que sí requiere es atención: los acuerdos que se firman en el convenio regulador tienen consecuencias legales duraderas sobre los bienes, los hijos y los alimentos. Llegar bien asesorado a esa instancia marca una diferencia concreta.

En el estudio Báez & Zanazzo acompañamos procesos de divorcio tanto de mutuo acuerdo como unilaterales. Si estás pensando en dar este paso, consultanos: te explicamos cómo funciona el proceso en tu situación particular y qué podés esperar en cada etapa.

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